El amanecer de una nueva era

Estudiar psicología para mí está resultando muy duro, resulta que tengo que estudiar a personas y sus teorías las cuales no comparto nada e incluso a algunas las considero “malas personas”, es insufrible que tengas que estudiar a un autor que en sus investigaciones no había humanidad en nombre del método científico.
Cuando llega ese momento, me bloqueo, y no puedo seguir adelante. Menos mal que mi futuro no depende que yo acabe esa carrera o no.


Pero sigamos con lo nuestro, y … que es lo nuestro…  Ni más ni menos que la aproximación al conocimiento, aunque no nos guste, nos enfade, o no lo queramos ver.

Ya sabes tu decides si quieres continuar … o no …

Yo si quiero continuar con esta búsqueda.

La cognición comparada y la evolución de la inteligencia

El interés por la cognición comparada y por la evolución de la mente surgió como consecuencia de los escritos de Charles Darwin.



DARWIN Charles Robert [1809-1882]

Este hombre socavó los privilegios humanos que Descartes atribuyó por poseer mente.
En “El origen de las especies” Darwin reclamó la continuidad entre los demás animales y los humanos, trató de caracterizar la evolución de los rasgos físicos y la evolución de las capacidades psicológicas o mentales. En su opinión la mente humana es producto de la evolución. Sugirió que los animales también poseían dichas capacidades.










Georges Romanes en su libro “Inteligencia animal”  (1882) definió la Inteligencia como la capacidad de aprender.











Neurología funcional

Pavlov se comprometió con el principio del nervismo, de acuerdo con este concepto, las principales funciones fisiológicas están gobernadas por el SN. Gran parte de su trabajo está dedicado a la identificación de los mecanismos neurales de la digestión.
Así estaba la situación cuando en 1902 William Maddock Bayliss (1860-1924) y Ernest H. Starling (1866-1927) –dos parientes políticos que eran profesores de fisiología en el Colegio Universitario de Londres- lograron aislar una sustancia especial de un extracto de mucosa duodenal, que cuando era inyectada intravenosamente estimulaba la secreción de agua y bicarbonato en un páncreas denervado. Según Bayliss y Starling, esta sustancia –que llamaron Secretina- demostraba que el control de esos procesos fisiológicos que ellos estaban observando, era debido a secreciones químicas en vez de a un control neurológico. Los fisiólogos británicos postularon que estos mensajeros químicos –que tenían objetivos lejos de los tejidos que los originaban- podrían eventualmente regular otros órganos.

Es interesante lo que ocurrió en el laboratorio del ruso, ante el descubrimiento de los ingleses. Pavlov –experto en fisiología digestiva- miró desdeñosamente lo que hicieron los dos cuñados británicos, pero sin embargo repitió el experimento en sus propias instalaciones, comprobando que tenían razón los médicos de Albión. Esto lo hizo girar hacia otros experimentos –los de los reflejos condicionados- con lo que demostró que un estímulo neutro condicionado (una nota musical) producido al tiempo que se le da carne apetitosa a un perro (y que por tanto le anuncia al animal que va a comer), puede generar más saliva y algo menos de jugo gástrico con sólo oír el estímulo auditivo, aunque no haya carne de por medio. El nervismo a todas estas había sido reconocido internacionalmente y en 1906 se le otorgó el Premio Nóbel de Medicina a Pavlov. Las secreciones psíquicas, el control del cerebro sobre las secreciones digestivas y de otras glándulas -que se deben al sabio ruso- fueron reconocidas mucho más en las últimas décadas del siglo veinte, cuando emergió con fuerza el campo de la neuroendocrinología, de los péptidos cerebro-intestinales, del sistema Apud de Pearse, de la endocrinología gastrointestinal; pero sobre todo estos reflejos viscerales fueron base para el moderno estudio de las relaciones entre el cerebro y la conducta y el desarrollo de una técnica terapéutica muy importante que se llama el conductismo. Es decir, ambos grupos de científicos tenían razón: aunque sus conceptos se tomaron inicialmente como divergentes, el control fisiológico era nervioso, era hormonal pero también era inmunológico. Y nació la psiconeuro-inmuno-endocrinología.


Kandel, 1991, comentó: “el principio central de las modernas neurociencias es que todo comportamiento es un reflejo del funcionamiento del cerebro”.
Los estudios conductuales del aprendizaje pueden proporcionar pistas sobre la maquinaria del SN.





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