Edith Piaf – Non, je ne regrette rien (1961)

 
Non ! Je ne regrette rien
Edit Piaf
“Non, je ne regrette rien” es una canción francesa compuesta en 1956, reconocida por la interpretación realizada por la cantante francesa Édith Piaf el 10 de noviembre de 1960. Su letra fue escrita por Michel Vaucaire, su música compuesta por Charles Dumont y su título se traduce como “No, no me arrepiento de nada”.
Non ! Rien de rien
Non ! Je ne regrette rien
Ni le bien qu’on m’a fait
Ni le mal tout ça m’est bien égal !


Non ! Rien de rien
Non ! Je ne regrette rien
C’est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé !

Avec mes souvenirs
J’ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n’ai plus besoin d’eux !


Balayées les amours
Et tous leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro

Non ! Rien de rien
Non ! Je ne regrette rien
Ni le bien, qu’on m’a fait
Ni le mal, tout ça m’est bien égal !


Non ! Rien de rien
Non ! Je ne regrette rien
Car ma vie, car mes joies
Aujourd’hui, ça commence avec toi !
Antecedentes de la Psicopatología

Stocking definió historicismo como el intento de comprender el pasado por sí mismo, y presentismo como el estudio del pasado en atención al presente (1965). Esta última aproximación a la historia produce anacronismos, distorsiones, falta de interpretación, analogías engañosas, pérdida del contexto, simplificación del proceso (Stocking, 1965). En opinión de los autores del manual de Psicopatología Amparo Belloch, Bonifacio Sandín y Francisco Ramos, el problema de tener que optar entre historicismo y presentismo tiene que ver con la cuestión de la finalidad que se le da a la historia de la ciencia. Interesa el punto de vista historicista en cuanto que representa la utilización de la historia en la resolución de problemas. Interesa seguir los problemas actuales, hacer la historia de cómo se propusieron y plantearon y de los intentos de solucionarlos. Las conclusiones sobre sobre los materiales clínicos en la antigüedad, es otro tipo de error, no podemos afirmar que Ezequiel era coprófago, que Ana la madre de profeta Samuel padecía neurosis o que las personas denominadas brujas por la inquisición y quemadas en la hoguera estaban mentalmente enfermas.

Buscar la respuesta en la historia obliga a formular en el presente y, por muy vacía que resulte la búsqueda, servirá esa formulación.
No hay un objetivo que sea claro e idéntico en todo momento sociocultural, las explicaciones vienen dadas en los distintos marcos conceptuales. La ausencia de una concepción más o menos uniforme históricamente sobre la locura no significa la ausencia de idea y términos para denominarla, el concepto de enfermedad mental es relativamente reciente, pero loco, endemoniado o poseído parecen haber existido desde siempre.
Antecedentes de los conceptos sobre la locura
El complejo entramado que se oculta detrás de cada uno de los términos relacionados con la locura tiene como finalidad establecer algún tipo de puente entre las creencias (pre-juicios) dominantes en un momento dado y algunos pocos hechos. Lo más común es que el cambio se produzca por la concurrencia de explicaciones más compatibles con el momento social y cultural. Si la sociedad idealiza o valora positivamente un modo determinado de ser , de sentir, de pensar o de comportarse, la ausencia de los valores implícitos en esos modos e incluso en su puesta en entredicho serán considerados como impropios e inadecuados para la imagen del ser humano dominante.
La realidad histórica nos muestra que los griegos crearon sus imágenes de la realidad a partir de un dilatado patrimonio cultural legado por otras culturas y civilizaciones con las que estuvieron en contacto. La síntesis profunda que se realizó en la Grecia clásica, su apertura hacia nuevos modos de tratar con la realidad justifica el calificativo de “cuna de la cultura occidental”.
Nacimiento de la idea de enfermedad mental: las civilizaciones griega y romana
Dentro de la tradición de la cultura griega, la locura era el resultado de la posesión de los espíritus malignos personificados por dos diosas Manía y Lisa que eran enviadas por los dioses en estado de cólera. Los centros médicos de la época prehipocrática fueron los templos dedicados al dios de la curación, Esculapio. 
-500. Asclepio (Esculapio)dios de la Medicina griega, hijo de Apolo y de una ninfa llamada Coronis. (De Bulla Regia. Museo del Bardo. Tunez. Rev. Jano). Como es sabido en la Mitología griega había un dios para cada actividad con sus templos, sacerdotes, etc. Según la leyenda, Zeus fulminó de un rayo a Esculapio por haberse propasado en sus funciones de sanador al resucitar a un muerto. ¡ Toda una lección de bioética !
Se suele considerar a los antiguos griegos como los primeros que incorporaron los modos de comportamiento humanos dentro del campo de la ciencia de la naturaleza, la evidencia muestra que no reflejaba el punto de vista generalmente aceptado, por tanto estos geniales escritos tenían poca influencia en su sociedad.
Los dicípulos de Pitágoras consideraron la medicina como un interesante campo de aplicación de sus ideas y principios generales sobre la naturaleza.  Alcmeón de Crotona  (siglo VI a. C.), considera al cerebro como la sede de la razón y del alma y postulaba que la salud era la armonía entre los contrarios, la interacción apropiada entre las fuerzas internas y externas.
El estado óptimo, la crasia, era lo contrario a la falta de armonía, del conflicto o discrasia. Defendió una teoría por la cual los sentidos se comunicaban con el cerebro a través de unos conductos (los nervios). Empédocles (490-430 a. C.) propuso la teoría humoral sobre la base de los cuatro elementos (fuego, tierra, agua y aire), caracterizados por cuatro cualidades (calor, sequedad, humedad, frío), cada elemento poseía un humor orgánico correspondiente:
-sangre en el corazón
-flema en el cerebro
-bilis amarilla en el hígado
-bilis negra en el bazo
La enfermedad era producto del desequilibrio entre estos humores y el tratamiento requería la administración de drogas con cualidades opuestas al humor que se suponía estaba en desequilibrio. Los pitagóricos mantenían posiciones opuestas a los de los asclepíades o sacerdotes de Esculapio, garantes de las ideas religiosas acerca del origen de las enfermedades.
Hipócrates (460-377 a. C.) fue el principal artífice de la primera escuela de medicina. Consideró la medicina como un verdadero conocimiento inductivo. Según él los trastornos mentales se debían a causas y sucesos naturales como las enfermedades físicas. El concepto de locura sufrió un cambio radical pues pasa de ser considerada como una maldición a conceptualizarse como enfermedad.
Para Hipócrates los dioses de la enfermedad estaban sujetos a las leyes naturales y era misión del médico descubrirlas. Agudo observador de la naturaleza humana, destacan sus descripciones sobre algunos desórdenes mentales, consideraba al cerebro como el órgano central de la razón. Una primera aproximación para la clasificación que propuso:
-Epilepsia y manía como estados de excitación anormal
-Melancolía como estados de depresíon anormal
-Paranoia como deterioro mental extremo.
-Histeria como achaque físico propio de las mujeres por la ausencia de las relaciones sexuales y causado por el movimiento del útero
« :Juro por Apolo el Médico y Esculapio y por Higía y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que éste mi juramento será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento. A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mantenimiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo.
Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas.
Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi arte en la inocencia y en la pureza.
No cortaré a nadie ni siquiera a los calculosos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica. A cualquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos.
Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deban ser públicos, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.
Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro.
Se considera a Hipócrates como el percusor del modelo médico, formuló el primer concepto de enfermedad. Su teoría sobre los humores serviría de base a Galeno para sus planteamientos sobre los tipos de temperamento.
Platón (427-347 a. C.), su verdadero nombre era Aristocles, defendió el elemento místico en la explicación del comportamiento y el modo de ser de las personas. La existencia de dos principios, el espíritu y la materia llevó al planteamiento de la dualidad psico-física en su concepción de la naturaleza de la persona en la que concebía dos almas, el alma racional y el alama irracional. Distinguía dos clases de locura, una resultado de la enfermedad y otra de inspiración divina dotando a su poseedor de cualidades proféticas. El misticismo platónico diluía el punto de vista más naturalista de Hipócrates ejerciendo su influencia durante siglos.
Aristóteles (384-322 a. C) distinguió dos facetas del alma humana, la racional y la irracional, que obraban como una unidad. El alma irracional no puede ser atacada por una enfermedad a causa de su naturaleza inmaterial e inmortal.  Negó la existencia de enfermedades psicológicas y que toda enfermedad tiene raíces en la estructura física. Sugirió que los trastornos nerviosos se debían a vapores, idea que surgiría varias veces hasta el siglo XVII. El sistema aristotélico había nacido en una época en la que la grandeza de Atenas llegó a su culminación.
Después de la muerte de Alejandro y el desplazamiento del centro del saber a Alejandría, el contacto con el Oriente aumentó. La influencia del misticismo de estas culturas se hizo patente. Otra ciudad, Roma, adquiría una importancia política creciente.
Los romanos estaban influidos en el terreno de la filosofía y de la ciencia por la cultura griega. Pero su mayor aportación a la psicopatología no vino de la mano de la Medicina sino del Derecho: la consideración de la locura como atenuante en la imputación de responsabilidad por acciones delictivas se recogió en el Corpus Iuris Civilis, el texto legal más importante de la época
La consideración legal de la locura no iba acompañada de un reconocimiento paralelo de la figura del médico, puesto que era  el juez quien dictaba sobre el estado mental de los reos.
Asclepiades de Prusa, (124 o 129 a. C. – 40 a. C.), parece ser que distinguió entre las ilusiones y las alucinaciones y dividió las las enfermedades en agudas y crónicas. Escritores romanos como Cicerón (106-43 a. C.) y Plutarco indagaron en los trastornos psicológicos.
Para Cicerón la Filosofía  constituía el arte de curar el espíritu y afirmaba que debíamos emplear esfuerzos, recursos y fuerza para poder ser nuestros propios médicos. Cicerón utilizó dos categorías la insania, ausencia de calma y equilibrio, y el furor, que denotaba un colapso completo de la capacidad intelectual haciendo a la persona irresponsable legalmente.
Plutarco (46-120) mostró un interés humanitario por la persona enferma mentalmente, la agudeza de sus descripciones clínicas fueron relevantes.
Areteo y Sorano fueron médicos que en este período contribuyeron al estudio y comprensión de las enfermedades mentales.
De Areteo se destaca su interés por las personalidades premórbidas de  sus pacientes. pensaba que los trastornos mentales eran una extensión de los llamados rasgos normales de la personalidad, señaló que los estados maníacos y depresivos se producían a menudo en una misma persona, y que entre los períodos del trastorno la persona estaba lúcida. Areteo se inclinaba a considerar las enfermedades mentales desde el punto de vista de su curso y resultado final, su método de clasificación se convirtió en uno de los más preeminentes de la psicquiatría hasta el siglo XIX.
Sorano destacó por la insistencia de sus tratamientos humanitarios hacia el enfermo mental, vio la necesidad de entrenar a las personas encargadas de cuidarles, fue pionero en la consideración de los factores culturales para el tratamiento de los pacientes.
La obra y figura de Galeno (130-200) fue la culminación del florecimiento del imperio romano, Galeno reunió y coordinó todo el conocimiento médico acumulado por sus predecesores, sin alejarse del marco hipocrático, sus sistema médico ejerció una profunda influencia en los siglos posteriores. Formuló una teoría sobre los temperamentos o modos de ser de las personas, origen de los planteamientos biotipológicos sobre las diferencias individualees y la personalidad. Sus nueve tipos temperamentales se redujeron a cuatro fundamentales:
-sanguíneo
-colérico
-flemático
-melancólico
La buena mezcla daba lugar al equilibrio temperamental.
Zilborg y Henry (1941) señalaron que los siete siglos que median entre Hipócrates y Galeno fueron testigos de una serie de cambios radicales en la cultura del mundo grecorromano. Se podría decir que la edad del oscurantismos en la historia de la medicina comienza con la muerte de Galeno (200).
La Edad Media: EL mundo árabe y la cristiandad
Los árabes transmitieron el conocimiento científico durante la edad media, su rápida expansión geográfica y política proporcionó la adquisición del conocimiento científico heredado de los pueblos conquistados. La traducción al sirio de las obras de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, permitió continuar la tradición grecorromana de la medicina, transmitiéndola al resto de occidente. Los escritores médicos del mundo árabe medieval:
-Rhazes (865-925)
-Avenzoar (1090-1162)
-Averroes (1126-1198)
-Maimónides (1131-1204)
La figura más importante de este período fue Avicena (980-1037).
Utilizó un capítulo entero de su Canon a la descripción de fenómenos mentales anormales.

La filosofía árabe, consideraba al Corán como fuente y autoridad de todo conocimiento. El profeta Mahoma, según el Corán, postulaba que el hombre que ha perdido la razón ha sido escogido especialmente por dios para decir la verdad. La confusión entre locura y posesión era patente, hasta llegar al punto de adorar a los enfermos mentales. Esta actitud proporcionaba un trato humanitario ante las enfermedades mentales y se crearon los primeros hospitales y casas de asilo en Bagdad, Damasco, Egipto, etc. La civilización medieval del Mediterráneo mantuvo viva la ciencia antigua acabando por influir en el mundo cristiano europeo, esta influencia fue su principal aportación al progreso del conocimiento.
En la iglesia de los primeros tiempos de la Edad Media exigía una fe que no toleraba el racionalismo. El único objetivo de la vida humana era la preparación óptima para la otra vida. El ejercicio constante de fe y la creencia absoluta en las verdades reveladas eran los valores máximos a conseguir. El estudio de la medicina quedó relegado al campo de las enfermedades corporales.
Determinar si la enfermedad mental era aliada de satán o de dios, era cosa de curas. Hasta el siglo XIII los enfermos mentales debían ser puestos bajo el control de las autoridades religiosas, ya que eran los únicos legitimados para luchar contra el mal.
Alberto el Grande (1193-1280) y Tomás de Aquino (1225-1274) mantenían una posición organiscista acerca de los trastornos mentales. Ellos pensaban que el alma no podía estar enferma debido a su origen cuasidivino.
Tomás de Aquino
Concluían que la locura era una enfermedad primordialmente somática, atribuida a un uso deficiente de la razón. Sus descripciones de cuadros clínicos presentaron cierta atención a síntomas de tipo cognitivo, Tomás de Aquino describió:
-La manía como ira patológica
-La psicosis como pérdidas de memoria
-La epilepsia
La segunda mitad del siglo XIII, momento de convivencia de  la vieja tradición con el espíritu de investigación y el pensamiento científico,  dualidad que se hizo patente en la creación de  instituciones de enseñanza superior a la vez que nacía la inquisición.
A mediados del siglo XV esta convivencia y clima de tolerancia se reduce. La crisis social motivada por el hambre, la peste y la miseria, dan paso a críticas contra la iglesia católica con eco social. Lo que produjo que la iglesia se defendiera con la creación de la “santa inquisición”. En 1484 Inocencio VIII hace pública la Summis Desiderantes Affectivos.
En 1489 J. Sprenger y H. Kramer, ambos dominicos, publican en Köln el Maellus Maleficarum, el martillo de la bruja, entre los siglos XV y XVI se ajusticiaron a más de 100.000 personas a causa de la brujería.
El Renacimiento
Este período supuso un recrudecimiento en las cazas de brujas. Hubo personas que se manifestaron abiertamente en contra de opiniones oficiales sobre la demonología, destacan:
-Joan Lluis Vives (1492-1540)
-Paracelso (1493-1541)
-Aggripa (1486- 1535)
-J. Weyer (1515-1588)
-Reginal Scott (1538-1599)
En la obra “El alivio de los pobres”, Vives, proponía que no hay nada más excelente que el mundo del hombre, y el espíritu debería tener bienestar de espíritu, defendía el trato humanitario y cuidadoso para los enfermos mentales, incide en aplicar tratamientos diferenciales según el caso y la sintomatología, su tratado sobre educación es un claro ejemplo de antimisoginía
Paracelso sostuvo que un enfermo mental no era pecador ni criminal sino una persona enferma que necesita la ayuda de un médico.
Aggripa rechazaba la teoría demonológica y escribió un tratado de la mujer “Sobre la nobleza y Preeminencia del Sexo Femenino”. Fue criticado por su afición a las ciencias ocultas 
Aggripa influyó en J. Weyer considerado como el padre de la nueva psiquiatría. Su obra De Praestigiis Daemonium constituye un magnífico alegato en contra de las concepciones demonológicas de la enfermedad mental. Weyer fue objeto de persecusión eclesial, su libro incluido en el Índice permaneció hasta finales del siglo XX.
Medicina y psicopatología: Avances médicos y enfermedades nerviosas en los siglos XVII, XVIII y XIX.
Los fenómenos psicopatológicos se han unido mal con los saberes médicos del momento.
A- Las teorías anatomopatológicas de la locura: antecedentes y desarrollo
No terminó la concepción demonoloógica de la Edad Media, siguió siendo una forma usual de entender la locura hasta para médicos como Willis (1621-1675), percusor de las teorías anatomopatológicas de la locura, clasificó como enfermedades nerviosas a la epilepsia y otras enfermedades convulsivas, la histeria y la hipocondría.
La obra de Willis compleja y cruel, sólo cubría el campo de las afecciones motoras, a la tradición pertenecía el resto.
El concepto de enfermedad nerviosa era problemático en las teorías médicas de la época, sus polémicas se encuentran en las actuales teorías psicopatológicas. Los avances en la investigación biológica de los siglos XVIII y XIX hicieron que el concepto de enfermedad mental (nerviosas o neuróticas) quedara en una referencia pobre del Sistema Nervioso y una caracterización negativa. Cullen (1710-1790) mediante la vaga referencia al SN y si caracterización negativa dio el calificativo de enfermedades nerviosas o neurosis a: “todas las afecciones preternaturales de sentido y del movimiento en las que la pirexia con constituye de ningún modo una parte de la enfermedad primitiva…”
Robert Whytt (1714-1766) habla de los desórdenes nerviosos como una debilidad o sentimiento depravado incluso como una sensibilidad extrema del SN.
Reil (1759-1813) considera a la enfermedad mental como una fiebre que altera las propiedades y funciones de los nervios.
Good (1817) propone que las enfermedades mentales son producidas por alteraciones en las funciones neviosas y Foville (1799-1878)  defiende  que son enfermedades en el SN que no producen alteración estructural. 
Los teóricos de la época se encontraron con pobreza de criterios. Los supuestos etiológicos enfrentados a los poderosos modelos que contribuyeron al desarrollo de las especialidades médicas hasta la mitad del siglo XIX son:
-Las primeras concepciones anatómicas de la locura, percusores de lo que Laín Entralgo (1978) denomina el empirismo anatomopatológico.
-Los indicios de la mentalidad fisiopatológica, apoyada en una concepción vitalista de los organismos en aquella época.
Estas propuestas anatómicas ilustradas culminan con los tratados alemanes de psiquiatría del empirismo anatomopatológico del siglo XIX, sus postulados básicos de localización y reducción de la enfermedad a lo anatómico chacaban con las concepciones de la neurosis. Las autopsias proporcionaban bases para el estudio de los exámenes anatomopatolgico de los cadáveres para encontrar la lesión causante de la muerte y conocer la causa de la enfermedad que lo había ocasionado.
Theophile Bonet (1620-1689), G. B. Morgagni (1682-1771) y los trabajos de Th. Willis.  

Las escuelas francesa y alemana fueron las más influyentes en la concepción de la caracterización anatomopatológica de las enfermedades nerviosas.
A la escuela francesa pertenece Philippe Pinel (1745-1826), la importancia de sus teorías, su trabajo práctico sobre la alineación y por la trascendencia social que tuvieron sus propuestas,

Dörner (1969) vio en Pinel un fruto de la Revolución Francesa:
-Mezcla elementos del vitalismo y el sensismo de Condillac
-La fe roussoniana en la naturaleza y la educación moral
-Elementos de la reforma romántica inglesa
-la constante discusión médica y filosófica de la ideólogos
La clasificación de Pinel sobre las neurosis definidas como alteraciones de la sensibilidad y el movimiento distingue:
-Neurosis de los sentidos
-Neurosis de las funciones
-Neurosis de los órganos de locomoción y la voz
-Neurosis de las funciones cerebrales
-Neurosis de la nutrición
-Neurosis afrodisíacas 
Para Pinel cualquier lesión estructural excluye el diagnóstico de neurosis. No pueden aprehenderse desde la lesión anatomopatológica, pero sí poseen un apoyo lesional.
El círculo de los ideólogos, un grupo de intelectuales que partía del método del análisis de Condillac, perseguía una mayor fundamentación de la locura en la física.
Cabanis ve que la biología suministra la base para cualquier moral y psicología, hace crítica del dualismo metafísico y asume que las leyes biológicas pueden ser distintas de las leyes que gobiernan la materia inanimada, concluyendo que tienen que estar presentes en el campo de la investigación. Asume Cabanis que los procesos biológicos son complejos y dinámicos, pero no reduce la biología a la física. Sigue a Cuvier (1769-1832) y presta atención a las funciones adaptativas del instinto, a la conducta y estudia cómo estas funciones están influidas por fuerzas hedónicas. Según Robinson (1978) Cabanis anticipa lo que hoy se llama neoconductismo. Cabanis adopta un modelo médica para luchar contra alternativas más especulativas. Ribot (1839-1916) y la psicología médica francesa del siglo XIX seguirían este modelo médico a pesar de ser poco convincente.
Georget (1795-1828), de la escuela de Esquirol, opinaba como Pinel que el concepto de neurosis iría desapareciendo con el descubrimiento de las lesiones específicas. Fue crítico con Pinel ya que según él el 90% de las neurosis de Pinel ya habían sido aclaradas por los estudios anatomoclínicos. Conserva el nombre de enfermedades nerviosas o neurosis para denominar un reducto de enfermedades caracterizadas por ausencia de lesión.
Jame Cowles Prichard (1786-1848) apuntó el fracaso de aplicar el método de correlación clínico-patológica a la locura en su Teatrise on Insanity (1835).
El fracaso del intento de los anatomopatólogos de dar una base anatómica a la neurosis, produce un criterio de caracterización positiva ya sea por propuestas fisiopatológicas o anatomoclínicas.
Foville (1799-1878) propone la localización funcional de la neurosis en un marco intermedio entre el pensamiento anatomoclínico y el fisiopatológico.
Rosenthal (1836-1915) inicia el estudio de la irritación espinal
Jaccoud (1826-1887) se interesa por la localización de la neurosis a partir de la interpretación funcional de los síntomas.
La escuela alemana separada del resto de la tradición europea con Schönlein (1793-1864) y su escuela se representa el tránsito de la medicina romántica de las Naturphilosophen al período anatomoclínico. Para Schönlein las neuronas tienen su localización en los diferentes partes del SN pudiendo ser somáticas o psíquicas. Como en la escuela francesa mantenía que toda especie morbosa que se determine una lesión anatómica perdía su condición de neurosis. Para las neurosen somáticas, la lesión debía estar situada en el SN vegetativo y a partir de ahí la descripción se volvía clínica y no lesional . Karl Canstatt, discípulo de Schönlein, distingue entre enfermedades neurológicas y enfermedades nerviosas. Pero poco a poco la defensa de una caracterización lesional positiva para la neurosis se encuentra con la decepción de que no es localizada.


La mentalidad fisiopatológica
Según Laín Entralgo (1978), en el siglo XVIII la fisiología se entendió como el estudio científico de los movimientos y funciones de los seres vivos. Sus antecesores fueron:
-Fernel ( 1497-1558)



 
La fisiología empezó a perfilarse con:
-von Hallen (1708-1777)


-Spallanzani (1729-1799)

-Holbach (1723-1789)

La fisiología se constituyó como disciplina a lo largo del siglo XIX primero bajo el signo del vitalismo y posteriormente bajo un enfoque físico químico evolucionista.
En Gran Bretaña ser nervioso significaba ser fuerte  y vigoroso. Cheynel (1733) con su english malady proponía que las enfermedades dependen del SN. Cullen (1710-1790) aludía a que todas las enfermedades eran en cierta medida nerviosas.
Se supone una neurogénesis de fondo de todas las enfermedades. La neuropatología y la nososlogía de enfermedades (construidas al modo botánico) se difundieron entre los médicos europeos.
Brown (1735-1788) estudió:
-El concepto de irritabilidad de Glisson (1696-1777)
-Sensibilidad e irritabilidad de van Haller (1708-1777)
Haller entendía por irritabilidad: una propiedad que ciertos órganos poseen sobre todo los músculos de reponder a un estímulo cualquiera.
Por sensibilidad: propiedad específica de respuesta del tejido nervioso.
Brown afirma que la enfermedad es una desviación por exceso o defecto de la intensidad propia de la salud: la excitability como la capacidad de ser afectado y reaccionar ante estimulaciones. Considera a la enfermedad una cuestión de grado ya que:
-Enfermedad esténica: excitability excesiva, manía, las pasiones, defecto cerebral
-Enfermedad asténica: excitibility defectuosa, directa, melancolía, indirecta, epilepsia
-Astenia directa: falta de estímulo
El brownismo ejerció influencia en América, Benjamín Rush (1745-1813). En Francia Broussais (1772-1838) propuso una medicina fisiopatológica basada en conceptos de Brown. Aquí la locura es cancebida como la irritación funcional inflamatoria del  órgano del instinto y la inteligencia previa a una lesión estructural.
Las teorías de Brown fueron sustituidas en Francia por los trabajos dobre localización funcional positiva de Foville y Jaccoud.
El brownismo no tuvo influencia en la medicina inglesa de la época, en Gran Bretaña se centraban cada vez más en el SN, desapareciendo el término neurosis por irritación espinal l enfermedades nerviosas funcionales reflejas, ya que en ese momento se mostraba interés por la investigación de las funciones de la médula espinal y el papel de la acción refleja. Los médicos de los nervios, neurólogos, trataban enfermedades orgánicas funcionales del SN. Los psiquíatras confiaban en la naturaleza orgánica de las enfermedades, aceptaron la realidad de la enfermedad mental siendo los médicos de los pacientes nerviosos.
Esta inversión obedece a:
-Fracasos anteriores
-Avances de la medicina
-Populares movimientos hipnóticos
-Aparición psicoanálisis
-Avances en la concepción de la psicológico
-Independización de la Psicología de la Filosofía y la Fisiología

El hereditarismo y la teoría de la degeneración en el siglo XIX
Morell y Foville, entre otros, asumieron la insania como una manifestación mórbida de la inteligencia causada por una lesión funcional difusa del SN, relacionaron la patología con la economía animal y no separando entre mente y cuerpo. El papel de la herencia patológica se cuelve crucial. Los psiquiatras se basaron, sin fundamento, en el hecho hereditario obviando el problema de las lesiones orgánicas inverificables.
En 1850 interesaban los trabajos sobre la herencia de Moureau, Morel, Lucas y Baillager, en 1880 se estableció que la herencia no era un concepto viable por la clasificación de los trastornos mentales y las alteraciones del SN.
Wilheelm griesinger, 1861, marcó la diferencia entre Etiología y Patogenia:
Etiología: compilación empírica y estadística de ciertas circunstancias
Patogenia: conexión fisiológica entre causa y efecto, un acto mecánico
Aunque el hereditarismo constituía una posición teórica era inconsistente, incongruente, pobre de definición, con escasa contribución al tratamiento. Esta teoría sirvió en la guerra del alienismo como arma intelectual, subyacía el miedo de los patólogos mentales de crear dudas sobre su estatuto como una rama legítima de la medicina somática.


El mesmerismo y el descubrimiento inconsciente
F.A. Mesmer (1734-1815), abrió el camino a la psicoterapia la interpretación que hizo de su descubrimiento no gustó a los médicos de su momento pero anticipó la idea de salud como equilibrio, y la posibilidad de transferencia de capacidades entre dos personas.

 The sole remaining example of Mesmer’s baquet, on display at the Musée d’Histoire de la médecine et de la Pharmacie, Lyon, France.

El marqués de Puysègur (1751-1825) fundó el magnetismo siendo el percusor del movimiento psicodinámico, en base a un caso denominó “sonambulismo artificial” a lo que más tarde se llamó hipnosis. Se abrió el camino hacia el descubrimiento del inconsciente.

 

Lo moral y lo físico
Se tomó parte por el dualismo mente-cuerpo en el siglo XVII, la idea de la locura se consideraba una enfermedad del cerebro y hacia referencia al ámbito moral, sobre todo a las pasiones, donde se buscaban causas directas y facilitadoras. Los tratamientos también se basaban en la moral y a veces en la psicológico. Esta disyuntiva de las doctrinas antropológicas hasta 1850 provenía del estoicismo y del aristotelismo. Los estoicos consideraban la pasión, pathos, como movimientos irracionales y contrarias a la naturaleza y la razón, para Aristóteles las pasiones no eran enfermizas si se mantenían en su justo medio.
Médicos como Boerhaave (1668-1738), Hoffman (1660-1742) y Stahl (1660-1734), reconocían el papel de las pasiones pero se guiaban por la máxima galénica: el médico debe limitarse al conocimiento del cuerpo.
La consideración de que algunas pasiones como afecciones morbosas era una réplica del concepto estoico de enfermedades del alma. Por ello era competencia de los filósofos. A la hora de ordenar u clasificar la naturaleza orgánica de la locura se encontraron con la ética  y cuando se trataba de concretar el cuadro nosográfico era un conjunto de retratos morales.
Mientras que las causas inmediatas hacían referencia a mecanismos fisiológicos responsables de:
-Síntomas: trayectoria y fuerza de los movimientos de las espíritus animales
Las causas lejanas remitían a:
-Antecedentes biográficos: pasiones del alma
-Mundo exterior:
      Mundo físico:
                       -Humedad
                       -Aire cálido
      Mundo social:
                       -Comparaciones
                       -Vicios
                       -Lecturas perniciosas
                       -Libertad
                       -Ocio
                       -Obcecación religiosa
                       -Estudio
                       -Miseria
                       -Soledad
Todas causas morales. Ejemplos de la constante mezcla de criterios fisiológicos, anatómicos, clínicos y morales son fáciles de encontrar en la literatura de la época, alegaban que la ciencia médica no podía hacerse cargo de los enfermos  mentales y deberían ser tratados por las ciencias morales.

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