La familia

Siempre[en]medio

A veces siento que soy una voz discordante entre la marabunta de gente que habla de su familia con amor, dando a entender que sí, que a veces son un incordio, que cada uno tiene sus cosas, que se trata de cuestiones normales pero que, al fin y al cabo, hay que quererlos porque son tu familia. Pienso en las reuniones familiares, esas de Navidad, o en el cumpleaños de algún abuelo o abuela. Pienso en las miradas, las recriminaciones, los susurros, los comentarios relacionados con la pareja, los hijos, las inevitables cuestiones de estatus y de dinero (asqueroso dinero)… Pienso en lo insoportable que es sentirse observado, juzgado, comparado y criticado constantemente, sin importar el esfuerzo constante que se hace por ser mejor persona, por intentar, en el fondo, que se sientan orgullosos de ti…  y vuelvo a oír la frase esa de “hay que quererlos porque son tu…

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